Diócesis
"Con gran dolor y consternación, sigo orando por vosotras", escribe una clarisa en la web lanzada ahora por las ex monjas "Queremos un convento"
03/02/26 | Marta Santín
El pasado 30 de enero, la Oficina del Comisario Pontificio de los Monasterios de Belorado, Orduña y Derio anunció el inminente desahucio de las exmonjas cismáticas de Belorado, después de que el tribunal desestimara los recursos presentados por las exreligiosas contra la resolución que imponía su marcha del convento y las condenara al pago de las costas procesales.
- La comunidad asume la confirmación judicial
- "Monjas rebeldes"
- Queremosunconvento.com
- “Una salida digna a una situación injusta”
- Acogida en una nueva diócesis
- Una clarisa que reza por su ex hermanas
Ex monjas cismáticas del monasterio de Belorado
(Burgos).
El comunicado, hecho público por la archidiócesis de Burgos, dejaba claro que la vía judicial había quedado agotada y que la ejecución del desalojo podía producirse en un plazo breve, al no existir ya medidas suspensivas en vigor.
La comunidad asume la confirmación judicial
Apenas unos días después de ese anuncio, y con el horizonte del desahucio cada vez más cercano, las exmonjas han decidido dar un paso más en su estrategia pública. Ayer mismo, el jefe de prensa de las ex monjas rebeldes Francisco Canals, difundía un comunicado en el que la comunidad asume la confirmación judicial del desalojo y, al mismo tiempo, lanza una iniciativa para buscar un nuevo emplazamiento donde continuar su vida comunitaria fuera del Monasterio de Belorado.
El comunicado, difundido íntegramente por su entorno, comienza señalando que “la Audiencia Provincial de Burgos confirmó el pasado viernes la sentencia de desahucio del Monasterio de Belorado, se espera que el desahucio se lleve a cabo en los próximos días”.
"Monjas rebeldes"
A partir de ahí, el texto adopta un tono marcadamente reivindicativo y de afirmación identitaria. Según el propio comunicado, “las monjas de Belorado destacan por su carisma, valentía y energía: auténticas monjas rebeldes en todo su esplendor”, una definición que atribuye directamente a Francisco Canals, jefe de prensa de las exreligiosas.
El texto insiste en que la comunidad no se disolverá aunque sea expulsada físicamente del convento. “Su comunidad trasciende los muros del convento. Incluso si son expulsadas de Belorado, su vínculo permanecerá intacto, pues son religiosas sólidas, coherentes y profundamente comprometidas con su fe y vocación”, afirma el comunicado. En esa misma línea, se subraya que la Iglesia “no podrá desmantelar su comunidad” y que las exmonjas “permanecerán firmes ante cualquier adversidad”.
Queremosunconvento.com
Como respuesta práctica a la situación, el comunicado anuncia el lanzamiento de un “plan de expansión de monasterios” a través de la campaña y la web Queremosunconvento.com, que se presenta oficialmente ahora y que, según Canals, pretende “conectar con la solidaridad de los españoles”.
La iniciativa busca encontrar un nuevo espacio en el que las exmonjas puedan instalarse, preferentemente en algún punto de la denominada España vaciada, donde —según el texto— abundan construcciones abandonadas, fincas rústicas e incluso antiguos conventos en desuso. El objetivo declarado es “continuar con su tradición de casi 700 años”, aunque ya fuera del marco institucional de la Iglesia católica.
“Una salida digna a una situación injusta”
En ese texto, las exmonjas se presentan como “amenazadas por el desahucio inminente” y afirman atravesar “uno de los momentos más difíciles y dramáticos de su historia”. Denuncian haber sido “señaladas, maltratadas, acusadas y perseguidas” por defender su proyecto de vida y aseguran que no buscan privilegios, sino “una salida digna a una situación injusta”.
El argumentario conecta su caso con el progresivo abandono de amplias zonas rurales de España y con la existencia de edificios históricos, incluidos monasterios y conventos, que hoy permanecen cerrados o en ruinas. En ese contexto, la campaña “Queremos un convento” se presenta como una oportunidad para “volver a dar vida, sentido y futuro” a esos espacios, al tiempo que permitiría a la comunidad mantener su vida religiosa y comunitaria.
Acogida en una nueva diócesis
Lo sorprendente es que al cierre de esta edición, la web queremosunconvento.com había recibido nueve respuestas de distintos usuarios. Algunas son de carácter práctico, como la de Pepe, que escribe: “Hola. Tengo una casona antigua que me gustaría vender o alquilar. Por favor, enviar número de móvil para enviar información por wasap. Gracias”.
Sin embargo, entre los mensajes publicados destacan especialmente dos por su contenido y alcance simbólico.
Uno de ellos está firmado por una usuaria identificada como Ángeles, quien ofrece una salida inesperada al conflicto: “Puedo ofrecerles la acogida en una nueva Diócesis y gestionar el perdón de la Iglesia y el levantamiento de la excomunión, si reflexionan, disciernen y deciden. Por supuesto bajo la más absoluta discreción y lejos del ruido mediático”.
El mensaje (desconocemos si es real o inventado), apunta directamente a la posibilidad de una reconciliación eclesial, aunque condicionada a un proceso previo de discernimiento y alejamiento de la exposición pública que ha caracterizado a las exmonjas en los últimos meses.
Una clarisa que reza por su ex hermanas
El otro mensaje que ha llamado la atención es el de una usuaria que firma como Sor Clara, acompañando su nombre del identificador de clarisa. Su breve comentario, cargado de tono fraternal dice: “Con gran dolor y consternación, sigo orando por vosotras. Una clarisa”. Estas palabras evidencian que el conflicto no deja indiferente a otras religiosas y que sigue generando reacciones dentro del propio mundo monástico.
El trasfondo jurídico de esta situación se remonta al comunicado emitido el 30 de enero por la archidiócesis de Burgos, en el que se explicaba que la Audiencia Provincial había confirmado la sentencia de desahucio, rechazando íntegramente los recursos presentados por las exmonjas y ratificando tanto la obligación de abandonar el monasterio como la condena en costas.
Según esa nota la resolución judicial confirma que las exreligiosas ya no tienen título legítimo para ocupar el inmueble, al haber quedado fuera de la Iglesia tras su ruptura formal con la autoridad eclesiástica.
Con el camino judicial cerrado y el desahucio pendiente de ejecución, las exmonjas de Belorado afrontan ahora un momento decisivo. Mientras la Iglesia da por concluido el proceso canónico y civil, ellas buscan una salida alternativa que les permita seguir juntas, ya sea en un nuevo convento improvisado en la España rural o, eventualmente, mediante una reconciliación discreta que hoy, al menos públicamente, sigue siendo solo una posibilidad abierta por terceros.
Laura García de Viedma, ex abadesa del convento de Belorado
(Burgos).